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El hombre tiende a modificar el medio donde
habita, siempre en la búsqueda de hacerlo más
cómodo, “habitable”. Pero en la mayoría de los
casos estas actividades tienen repercusiones
peligrosas para la sociedad. Esto aunado a las
calamidades naturales que normalmente amenazan
nuestro entorno, nos obligan a tener una actitud
de autoprotección creando estrategias para hacer
frente a las situaciones que ponen en peligro a
nuestros congéneres y sus bienes.
La erupción del Volcán Paricutín en Michoacán
(1943), el Chichonal en Chiapas (1982), las
explosiones de San Juan Ixhuatepec (1984), el
terremoto que destruyó el Distrito Federal
(1985), nos dieron a los mexicanos una gran y
costosa lección. Que el no estar preparados para
enfrentar los desastres y aun las emergencias
que pensaríamos menores, costarían aun más vidas
de las ya cobradas, el costo económico y social
que representan, es muy alto.
Pero también nos dio la gran oportunidad de
aprender a organizarnos y capacitarnos como una
sociedad progresista con los conocimientos
necesarios para mitigar el impacto de cualquier
calamidad, que antes, nos hubiera tomado por
sorpresa y lamentaríamos las consecuencias.
El Sistema Nacional de Protección Civil, que
surge como una entidad gubernamental a raíz del
terremoto de 1985, crea sus bases legales en el
año de 1986 al valorar la importancia de contar
con un organismo encargado de la prevención en
desastres. Que regule las actividades sociales
en estas materias y que fomente la
concientización y capacitación a todos los
niveles sociales de nuestro país.
Como instrumento regulador de las acciones
encaminadas a preservar la seguridad de la
población civil ante la amenaza de cualquier
catástrofe, se publica la Ley General de
Protección Civil cuya última actualización es el
12 de Mayo del 2000. En ella se contemplan la
estructura de los sistemas nacional, estatal y
municipal de protección civil.
Comprendiendo la importancia que implica la
planeación de las acciones a seguir para
prevenir, responder y corregir los efectos de un
fenómeno destructivo, nace SIPCO, Seguridad
Integral y Prevención de Contingencias, empresa
cuya misión es auxiliar a las entidades
públicas, privadas y sociales en la planeación y
establecimiento de las estrategias necesarias
para hacer frente a los riesgos que pudieran
amenazar a estas.
Nuestro aporte a la sociedad en general es el
fomentar una cultura de autoprotección,
capacitando y organizando grupos profesionales
para este fin. |
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